(Me gustaría aclarar que todas las reflexiones que siguen son exclusivamente a título personal, basadas en mi experiencia y no representan ninguna verdad absoluta, espero que sirvan de inspiración)
A muchos de nosotros nos han criado con la idea de que la música es muy linda y esta muy bien practicarla pero que no se puede vivir de ella.
Es verdad que vivir de la música es muy difícil, pero en parte, yo creo que es una profecía autocumplida.
No quiero entrar en detalles porque serian interminables, pero día a día vemos a muy buenos músicos regalar su trabajo y eso es un circulo vicioso que atenta contra la profesión.
La humanidad empezó a evolucionar a partir de la especialización, cuando, en lugar de que una sola persona hiciera todo. Por ejemplo, las flechas hechas por el especialista eran de mejor calidad, así como los arcos hechos por otro especialista y el tirador podía pasarse todo el día practicando y llevando su habilidad a su máximo.
Hasta hace no tanto tiempo, con la música pasaba algo similar, el musico componía, arreglaba e interpretaba (inclusive a veces esas tareas también estaban repartidas en diferentes especialistas), el representante vendía, el productor o el sello discográfico se ocupaba de la publicidad, logística, etc.
Con los avances tecnológicos eso cambió e irónicamente los avances produjeron un retroceso, una involución, hoy en día el musico tiene que ser además vendedor, productor, publicista, técnico de grabación y si le queda algo de tiempo dedicarse a la música. Además, cambio la manera de registrar, difundir y comercializar.
Hay excepciones, pero ¿Quién puede hacer todo eso bien? Y claramente eso va en desmedro de la calidad de cada una de esas actividades. Por favor no interpretar mal, de ninguna manera digo que haya bajado el nivel de los músicos, por el contrario, en general es alto inclusive los hay que han alcanzado virtuosismos que antes eran impensados.
Pero justamente muchos de esos virtuosos son las mayores victimas del sistema ya que en general no obtienen los resultados que merecerían por no tener la habilidad o el tiempo necesario para ocuparse de todos los aspectos de la profesión, que excede el hecho puntual de hacer música, es como si el cajero de un banco además de atender la caja, tuviera que ocuparse de analizar las finanzas de los clientes, aprobar o no los créditos, abrir las cuentas, barrer el piso del banco etc.
¿Qué pasa en particular con los flautistas?
Un cantante, necesita para acompañarse un instrumento armónico (piano o guitarra) si tiene un poco más de posibilidades o la situación lo requiere ira agrandando su grupo, un bajo, una percusión, si es tango, un bandoneón, estos instrumentos tienen una salida laboral un poco mejor. Pero contratará un/a flautista u otro instrumento melódico, solo si le gusta mucho particularmente y le sobra el dinero.
¿Entonces que nos queda?… Animo no todo está perdido
Nos queda lo que a cualquiera que quiera sobrevivir en una circunstancia determinada adaptarnos.
Es cierto que hay que trabajar mucho, que hay que salir de la zona de confort y que probablemente los resultados no estén a la altura los esfuerzos realizados si los comparamos con otras profesiones, pero nadie nos dijo que iba a ser fácil y además (al menos en mi caso particular) cada resultado es tan satisfactorio y enriquecedor que compensa con creces los esfuerzos y resultados negativos que hubo que atravesar.
Algunas condiciones para sobrevivir y disfrutar
1ra. Estudiar y formarse para alcanzar un nivel de alta calidad, la profesión es altamente competitiva y despiadada, necesitamos contar con una formación sólida.
2da. Manejar la frustración y aceptarla como parte de las reglas del juego, 1 (un) SI para 10 (diez) NO pero ese SI Vale mucho mas que todos los NO.
3ra. Teniendo en cuenta lo dicho acerca de los cantantes, nos queda crear un “producto”, hay tareas que deben realizarse y si no las hace otro, debemos hacerlas nosotros mismos. Tocar bien es solo una parte (indispensable por supuesto) en una carrera musical.
Ese producto somos nosotros mismos
Analizar nuestras capacidades, afinidades, características y circunstancias.
Voy a contar una anécdota personal
En el año 2001(yo tenía 49 años) me encontraba realizando una gira por Polonia y Países Bajos, tocando a dúo con piano un repertorio que incluía las obras habituales, Concertino de Chaminade, Sonata de Poulenc, de Prokofiev, Mozart y alguna versión de Astor Piazzolla.
En esa gira aprendí 2 cosas.
1-En una calle de Varsovia vi un cartel anunciando mis conciertos (no entiendo polaco, pero si entendí una palabra TANGO) Claro yo venia de Argentina y tocaba una pieza de Piazzolla.
2-Probablemente había muchísimos flautistas de 20 años que tocaran ese repertorio igual o seguramente mejor que yo.
Reflexiones finales
¿Me gusta el tango y la música popular?
¿Haber nacido en Argentina y escuchado tango toda mi vida me da una ventaja sobre la mayoría de mis colegas?
¿Cuántos flautistas tocan igual o mejor que yo? ¿Cuántos flautistas tocan tango tan bien o mejor que yo?
¿Hay un público para el tango? ¿Puedo enseñar a los flautistas que no son expertos?
Al volver a Buenos Aires empecé a construir el producto “Eduardo Tami Tango”
Una vez definido cual va a ser el “producto”, analizar como lo implementamos, un dúo, cuarteto, que instrumentos, que repertorio.
En mi caso, la flauta no es un instrumento popularmente asociado al tango, entonces hay que adaptar los arreglos al estilo y no solo los arreglos también hay que adaptar la manera de tocar.
Y acá vamos a la condición Nro. 1 que mencione anteriormente, no basta con formarse como un buen instrumentista, hay que hacerse experto en la ejecución de ese instrumento dentro del estilo que se elije (el tango en este caso) y como también tenemos que ser el cajero del banco, el gerente y el que barre el piso. Tenemos que aprender a hacer los arreglos musicales para los demás instrumentos en función del nuestro.
Esto sería valido para muchos otros estilos no solo el tango.
Una vez que tenemos el producto terminado, hay que ver qué hacemos con él, hay que salir a venderlo.
En esto nos ayuda mucho internet, y últimamente la IA, donde y quien consumen algo parecido a lo nuestro, (tratemos de darle un sello que lo haga diferenciable de otros parecidos, crear un sonido propio) crear un mensaje que incentive a contratarnos.
Por último, algo que las nuevas generaciones no están muy dispuestas a hacer pero que es inevitable, en Argentina lo llamamos “Pagar el derecho de piso” o sea atravesar todos los fracasos y frustraciones propias de cualquier principiante en cualquier actividad.
Esta manera de encarar la profesión me ha dado muchas satisfacciones, me llevo a recorrer medio mundo y a generar amistades de culturas diferentes, en muchísimos países.
EDUARDO TAMI
Tel+54 9 11 4410-1824 | tamieduardo1@gmail.com
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Eduardo Tami (Buenos Aires, 1952) es un destacado flautista, arreglador y compositor argentino, especializado en tango y en otras músicas populares de su país.
Se formó en el conservatorio Juan José Castro, junto a maestros como Alfredo Lannelli, Raquel Arana y Ljerko Spiller.
Con más de 7 álbumes editados, en los cuales utiliza la flauta traversa como elemento melódico fundamental, Tami recorrió diferentes conservatorios e instituciones universitarias del mundo.
Como compositor, su catálogo comprende dos rapsodias, un cuarteto para cuerdas y varias piezas para piano y flauta. Algunos géneros: candombes, tangos, milongas, y piezas de corte folclórico como chacareras, zambas, chamamé, choro.
A pedido de Cancillería, grabó el Himno Nacional Argentino para ser escuchado en diferentes embajadas.
Ha participado de diversas agrupaciones bilaterales con Italia, Holanda, Polonia, Estados Unidos, Brasil, Bolivia, Ecuador, Haití, Japón, Hong Kong, Taiwán, Indonesia, Malasia, Tailandia y Líbano, fortaleciendo los vínculos transculturales.

