Nota editorial
Esta serie documenta el recorrido artístico e intelectual del flautista Yurev Vivero en su proceso de traducción de los tratados fundamentales de J. M. Hotteterre. Publicada como parte de la Flute Almanac Scholarly Series — The Road to Hotteterre, constituye un testimonio del encuentro entre la práctica interpretativa, la pedagogía y la investigación histórica en torno a las fuentes del barroco.
Prefacio
“Como la flauta travesera es un instrumento de los más agradables y de los más a la moda, sentí que debía emprender esta pequeña obra.”
Así comienza el prefacio de los Principios de la flauta… de J.M. Hotteterre escrita en el año de 1707 siendo vigente esta frase y esta obra trescientos diecinueve años después de ser concebida para el beneficio de los que con amor, paciencia y tenacidad nos dedicamos al maravilloso mundo sonoro de la flauta.
Por ello me gustaría compartir contigo, amable lector, el camino recorrido por casi tres décadas del estudio intermitente de la obra pedagógica de este gran flautista y compositor del barroco francés que tuvo a bien ser uno de los pocos elegidos en la corte del Rey Sol, bajo el título de “Flauta de la cámara del Rey” quien deleitara con su música al hombre más poderoso del mundo en ese tiempo y que consagrara su arte no solo a la interpretación si no a la composición y la pedagogía, porque seamos honestos, antes de Hotteterre no existía un método sistematizado para la enseñanza del instrumento y fue él quien diseñara el esquema de “método razonado” que sus sucesores siguieron y usaron casi un siglo después de la primera edición.
Tanto fue su impacto y trascendencia que compositores como Corrette y Quantz lo citan de manera directa o indirecta y algunos otros lo plagian con flagrante descaro. Lo que es un hecho es que hay pocas traducciones a otros idiomas, y al español solo una edición de Carlos Núñez Deza del año de 2006 de apenas unos cuantos ejemplares sin ser reeditada y de difícil acceso.
Por ello, parafraseando el prefacio de Hotteterre, “…sentí que debía emprender esta pequeña obra” con el doble propósito de estudiarla a fondo y compartirla con el mundo de habla hispana para que pudiera tener acceso a una fuente primaria citada prácticamente en la mayoría de investigaciones de interpretación históricamente informada por su contenido temático que abarca desde lo puramente técnico de la flauta travesera, flauta de pico y oboe, hasta la teoría y praxis de la música francesa del siglo XVIII.
Debo agradecer infinitamente a la editorial Dairea y particularmente a su director, Miguel Sánchez por el interés mostrado en publicar una edición crítica y especializada al español de los Principios … y el arte de preludiar, esperando ver la luz pronto… ¡Que así sea!

Cómo conocí la obra pedagógica de J. M. Hotteterre
Era el otoño de 1998, las clases en el conservatorio habían comenzado y las ansias por saber qué repertorio iba a tocar ese semestre me llenaba de emoción y expectativas musicales. A parte del método y los estudios, que me daban un poco igual, lo que yo quería tocar era una obra barroca: Bach, por supuesto, o algo de sus contemporáneos (Telemann o Haendel), lo único que se interponía entre mis deseos y la obra de los grandes maestros del barroco era…¡mi nivel y mi ignorancia!.
¿Cuántas veces no hemos sentido la frustración de no poder tocar una obra como imaginamos o escuchamos por más que practiquemos esa obra?. La respuesta era obvia, necesitaba estudio y práctica, pero sobre todo, tiempo para conocer, comprender y madurar la obra y el contexto en el que fue escrita.
Una mañana que pasaba por la biblioteca buscando material de repertorio, me encontré con el que sería el libro guía para zambullirme en el basto y maravilloso océano de la música antigua, se trataba de “La interpretación de la música antigua” de Robert Donington, en su versión en inglés de 1963, ahí encontré, y sigo encontrando hoy en día, información valiosísima sobre la interpretación histórica, y aunque mi inglés era rudimentario, pude comprender, con ayuda de un diccionario, la mayoría del contenido, lo que me abrió las puertas de un mundo nuevo, simplemente me enganché desde el índice: ¡tantos temas de interés y llenos de citas de las fuentes primarias!, sentí que había descubierto algo verdaderamente importante y trascendente, y no me equivoqué.
El capítulo 60 trata de las flautas, el segundo inciso está dedicado a las flautas transversales y ahí leí por vez primera sobre la famosa familia francesa de los Hotetterre. Pasaron algunas semanas y mirando más detenidamente el catalogo de libros de la biblioteca encontré un título que me llamó la atención: eran los “Principios de la flauta travesera, o de Alemania, la Flauta de pico, o dulce y el oboe” de J. M. Hotteterre en la edición Dover de 1984.
Pedí el libro a la encargada y descubrí que era un manual para tocar la flauta de principios del siglo XVIII. Al principio me centré en los capítulos que hablan sobre la articulación y la ornamentación, saltándome los primeros capítulos, no por falta de interés, si no por falta de tener un Traverso … pero de esta obsesión por tener una instrumento barroco hablaré en otro capítulo.
La traducción alemana de los Principios de la flauta
En el verano de 1999 mis padres fueron a visitar a mi hermano que vivía en España. Yo había hecho una lista de partituras de repertorio de flauta que no se conseguían en México y que seguro podrían encontrar en tiendas de música en Madrid, también figuraban en esa lista el Ensayo de Quantz y los Principios de Hotteterre.
Al volver mis padres a México me sorprendieron con todo el material que encontraron, era prácticamente todo lo de la lista, y en cuanto a Hotteterre y Quantz, eran las ediciones de Bärenreiter, la de Quantz en edición “urtext” en alemán de 1752 con fuente gótica (una joya facsimilar, pero poco práctica al momento de querer leerla), y en cuanto a los Principios, se trataba de la edición facsimilar de 1728 (impresa en Amsterdam por Estienne Roger) con traducción al alemán de Vera Funk, esta edición acababa de salir al público apenas un año antes y era una versión que podía trabajar al menos con más apoyo de colegas que hablaran francés o alemán.
Un colega clarinetista y amigo de la infancia que era hijo de padre Belga me ayudó con los primeros capítulos y me di cuenta de que lo que realmente necesitaba era una Traverso para poner en práctica todo lo que hasta el momento estaba traduciendo, los siguientes años fueron una constante búsqueda de instrumentos por la insipiente red de constructores de flautas que había en internet a principios de siglo XXI.

Descubriendo la música de Hotteterre
Pasé un par de años ahorrando dinero para comprar un Traverso mientras seguía estudiando el grado superior en flauta moderna, no fue si no hasta el año 2002 que encontré una de las pocas páginas en internet de constructores de flautas y di con Simon Polak, quien tenía varios modelos a precios accesibles y daba respuesta rápida a todas mis dudas, así que encargué un modelo Beukers de 1750 hecho de granadilla y me llegó un par de semanas después.
Yo nunca había tocado un Traverso, solo había asistido a un par de conciertos donde tocaban repertorio barroco, tenía varios CD´s y DVD´s de B. Kuijken, F. Brüggen y W. Hazelzet, y unas ganas tremendas de aprender a tocar ese instrumento.
Ya con el Traverso listo para sonar fui autodidacta un par de meses hasta que encontré, gracias a un profesor del conservatorio, a un flautista francés que vivía en la ciudad de México y que había estudiado flauta moderna en Francia y Traverso en Bruselas con B. Kuijken, así que era lo ideal para comenzar.
En mis primeras clases me dio mucho material para fotocopiar y entre toda esa música iba el volumen cuarto de la colección Archivum musicum, L´Art de la flute traversiere de la editorial italiana Studio per Edizioni Scelte (S. P. E. S) que era el Primer libro de piezas para la flauta travesera (nueva edición) de 1715 de Hotteterre, impreso en Florencia en 1980. Le estoy muy agradecido por todo el material que me prestó y todo lo que aprendí con él tocando a duo.
Continuará en la Parte II de la serie
The Road to Hotteterre.
Yurev Vivero Ávila
Músico mexicano. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio de Música del Estado de México en la especialidad de flauta traversa. Posteriormente se especializó en flautas históricas en la Hogeschool der Kunsten Utrecht, en los Países Bajos, donde estudió bajo la tutela del reconocido flautista Wilbert Hazelzet.
Desde 2004 es miembro fundador del ensamble de música antigua Ditirambo, con el cual ha realizado diez giras internacionales, presentándose en países como Canadá, Escocia, Portugal, Bolivia y España.
Ha participado en diversos programas de radio dedicados a la difusión de la música barroca europea y de la música antigua mexicana.
En 2017 fue profesor visitante en la Universidad de Salamanca, España.
Desde 2020 se desempeña como instructor de la metodología Suzuki en Ars Música / Estudio Suzuki Metepec.

